Bogotà en un caleidoscopio
Siguiendo un poco la misma linea del post anterior, aqui va un textico que salió en la Guia del Ocio GO, hace un par de meses.

Made in Colombia

Desde chiquita soñaba con irme lejos. Un día ese deseo se cumplió y cambié de continente dejando atrás al país del sagrado corazón y del divino niño. Mi maleta no llevaba olor de guascas, ni de vallenatos, ni de nostalgia de tierra sino una fascinación por lo “NOT made in Colombia”.Reemplacé mi desayuno de arepa por pan alemán con gruyere. Sin embargo, a cada regreso, lentamente y a manera de crescendo empacaba residuos de una identidad que alguna vez pareció ser o estar. La sensibilidad del destierro voluntario se tradujo en primera instancia a través de las papilas gustativas. El ajiaco, entre otras de las muchas especialidades criollas, se me hacia la cosa más aburridora del mundo pues berenjena flambeada en sake mataba a caldo de tres papas. El chucuchucu y todos sus derivados, a excepción de la salsa vieja, eran ritmos que se ganaban mi displicencia. Nunca decir de esta agua no beberé.
Quién creyera que hoy en día, me rapo la costilla de res de un sancocho y que prefiero una batea vaupés en caña flecha a un jarrón Lalique. Quién creyera que estando aquí he bailado todo lo que no bailé, desde Juan Luis Guerra, Amauri Gutiérrez hasta Gilberto Santarosa y que un joropo, un vallenato, un merengue y hasta el perreo logren sacarme pasitos tuntún. Es como si a un argentino le empezara a gustar el bife de chorizo estando en Islandia, que un suizo reivindicara la fondue en Perú o que un dominicano aprendiera a bailar merengue en Polonia.
El influjo de la línea ecuatorial estalló con toda la artillería haciendo mis gustos vulnerables. El folclor se me fue filtrando, gota a gota hasta llenarme el vaso. Puedo afirmar que el reencuentro periódico con las raíces dejó su impronta en mis ojos, en mi voz, en los gestos y hasta en el paso( no precisamente tengo tumbao al caminar).Patria me sobra, esa misma que no me alcanza para el chunchullo ni los relojes atrasados de la gente, esa misma que pasa a ser un modo ganado de andar por el mundo.
Si señores, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
Denominación de Origen, Cartago Valle
(Leáse con acento cantadito y bien arrastradoo)
Ve, y ud también es Colombiana?
Si, de Bogotá
Ayyyyyy vea pues, la rolitaaaaaa jajajaja.
Y esta sola o tiene novio?
Sola
Noooo, que va, yo no le creo, ud tan bonita y sola??? eso no es posible.
Vea y me puede dar su número?
Me deja tomarle una foto?
Ay no, mamita, foto no. No ve que estoy mueco.
Sin la foto no hay numero.
Diego es de Cartago Valle pero nació en Paris hace 21 años. El francés le debió quedar sólo en el pasaporte porque de resto no se le pegó nada. Parecía recién desempacado.Dos dias después, me enteré que el embajador de Colombia soltó un dato curioso a un grupo de periodistas que estaban de visita: 10% de la población de Cartago, Valle vive en Paris y sus alrededores y yo acababa de cruzarme a una muestra.
Resulta que a finales de los años 70 una tal fulanita emigró y empezó a trabajar como empleada del servicio. Ya instalada comienza a mandar cigueñas para traerse a la prima, a la hermana, a la amiga , a la tia, a la amiga de la amiga hasta lograr lo que es hoy en dia una gran comunidad, una bonita mezcla entre champús con champaña y aborrajados de foie gras.
Seguro que ya existe la denominación de Origen controlada Cartago Valle. Marca registrada.
PS: Esto me lo acaba de mandar una amiga que vino a Paris hace dos semanas y esto fue lo que le pasó:
Ese día caminamos, pero básicamente no hicimos mucho porque estábamos muy cansadas.
Pero no sabes, salimos del metro y un tipo se dio cuenta que éramos colombianas y nos djio- ¡Ustedes son colombianas?, nosotros ¨si¨, Nos dijo ¨yo también, soy de Cartago Valle y me llamo Franco¨ jajjaaj casualmente mueco también jajajaj que tal la casualidad no???
Parece que la historia del chontaduro de Pojoe puede ser cierta :
Lilix yo creo que el chico mordió una pepa de chontaduro de 20 años de antiguedad, que su mamá inmigrante le trajo por allá de Cartago, de ahí el resultado. cara de satisfacción y “muequera” permanente
A qué se debe la muequera de los de Cartago Valle?
Qué es lo ultimo que hizo por primera vez?
Qué es lo último que hizo por primera vez? Ese era el tema del día de una emisión de radio de sábado por la mañana. Hace un año y medio mi respuesta fue : conocer a alguien por Internet. Se podría especular que lo conocí saltando de Chat en Chat o que me inscribí a una agencia que ofrecía “medias naranjas” por docena. No fue el caso y que dios me ampare.
Cual esquema de película de Tarantino o del combo Arriaga – González Iñarritu y quizá de la teoría de 6 grados de separación aparece el triángulo de las bermudas: 3 historias diferentes se entrecruzan y yo soy el comodín. Ese día, en el programa de radio se encontraban del lado del micrófono en diferentes zonas geográficas las tres personas con las que he afianzado vínculos a través de un teclado.
MJ es una especie de celestina virtual,amiga de carne y hueso y el link con L y M. L es un gran amigo, como si fuera de toda la vida, al que conocí en persona meses después de haber comenzado con esto del intercambio de emails y chats. M es una de mis afinidades electivas y lo conozco desde hace un año pero nunca le he visto la cara…solo a través de una pantalla.
Si hoy mismo me vuelven hacer la misma pregunta la respuesta es: Bailé descalza! Es una verdadera proeza, considerando que soy de las que me quito los zapatos solo para dormir, que no me gusta tocar el suelo porque mis niveles de antisepsia y limpieza pueden llegar a la neurosis obsesiva como alguien hace poco lo sugirió . Es un avance teniendo en cuenta la sensibilidad y la fragilidad de la planta de mis pies que solo entran en contacto con cueros suaves y curtidos. Para rematar, tengo complejo de pies y no me gustan que anden saliendo por ahí de exhibicionistas cuando no tienen nada que mostrar.De ahi que se explique mi parecido a Imelda Marcos con sus miles de zapatos y que en los dos ultimos meses haya incurrido en la media de 1 par de zapatos comprados por semana . Muy probablemente mi anti dedo al aire se deba en parte al problema que debía tener mi mamá con el piso: “No camines descalzaaa!!!!”
El sabado pasado, una ampolla en el pie pudo más que yo y me obligó a dejar los zapatos de lado. Poco me importó lo pegachento, lo mugriento y los miles de zapatos de un piso a las 2:00 AM. Con gracia ( al menos a mi me parecía) me deslizaba y cada vuelta era como un acto liberador . Coroné la baldosa. Sin embargo, no pude resistir lavarme los pies antes de ponerme de nuevo los zapatos. La escena, mi nuevo vestido corte emperatriz, un pie montado sobre el lavamanos y la cara de “aquejuegas” de la chica que entraba al baño, carecia de toda elegancia
Salí de esa noche de fiesta cuando el azul reproche ya había pasado por el cielo, con una ampolla dentro de mis tacones y la satisfacción de haberme quitado un pedazo de una traba de infancia.
PS: Desde ahora, me haré miembro de la asociación “pies descalzos” de Shakira
Una docena de Huitres No. 3
Ya no sé por qué llegamos al tema de las ostras. El caso es que Marta supo entretenerme durante unas 5 estaciones de metro con una historia estilo Proust y su madeleine en busca del tiempo perdido. Haber nacido bajo el influjo de Venus me dejó con los 5 sentidos en alerta roja, razón por la cual este cuento supo calarme y le pedí a mi amiga que lo dejara en papel y esto fue lo que salió:

Entre las cosas que se me colaron en la maleta antes de trastearme de
continente venia encaletada mi vieja repulsión por los mariscos, los anfibios y más puntualmente por las ostras.
La exuberancia ecuatorial donde crecí, me impide concebir que el
sentido del gusto , del olfato o del tacto impulse a un individuo a echarle mano a un invertebrado (o apenas vertebrado) de textura viscosa.
Despojar a la ostra de su concha, cocinar el cuerpo jadeante de un
caracol , arrancarle los tentáculos a un pulpo o desancar a una rana para proceder a su consumo es ,a mi parecer, el resultado del más apremiante instinto de supervivencia.
Y así llegue : comiendo vaca , vegetales, pescado y frutas. Con el tiempo llegaron los nuevos amigos y los nuevos amores cargados de nuevas recetas . La gran sorpresa fue descubrir que mis mas temidos enemigos gastronómicos eran los protagonistas de los nuevos platos. Ostras en navidad, ostras en los cumpleaños, ostras en vacaciones…
Reacia y acompañada de una sonrisa generosa y discreta explicaba a todo aquel que me interrogara ( suegros, novio y amigos ) que apreciaba enormemente las atenciones que me concedían pero que entre las ostras y yo existía un profundo abismo cultural.
Después de algunos agnos ese abismo sigue intacto. El aspecto viscoso y lechoso de media docena de « huitres No. 3 » no me estimula en lo absoluto las papilas gustativas.
Pero sin darme cuenta me fue pasando lo mismo que al zorro del
principito : esa baba grisácea con olor a mar me ha ido domesticando con lentitud y paciencia. De la misma manera que la natilla y los buñuelos me sugieren la llegada de la navidad, el ceviche de camarones me recuerda las tardes de playa ,los platos italianos sacan a flote mi mas profunda nostalgia por los encuentros y desencuentros del corazón y las ostras…. las ostras están ligadas a un nombre.
Me he sorprendido pidiendo ostras … y comiéndomelas con gusto.
En ultimas, mi querida Lili, las ostras nunca lograron ni lograrán conquistarme el paladar…..pero poco importa ….porque hace tiempo se me instalaron en el corazón.
Marta Arango
Al igual que ella, tengo aversión a las materias cauchosas y resbaladizas cargadas de mar al cuadrado. Los escargots y las ostras hacen parte de mi lista negra.Nunca los he probado. Shame on me.
Odio los huevos.Es uno de esos karmas infantiles que uno carga. Lamentablemente ,no ha llegado aun la persona que logre hacerme unos huevos estrellados contra el corazón .